Prensa sobre nuestra bodega y nuestros vinos
Es difícil imaginar un escenario más perfecto para el cultivo de sabor intenso del espectacular Tempranillo que las 32 hectáreas de Bodegas Comenge, fijadas en 2700 pies entre las laderas de Curiel de Cuero y Pesquera.
El suelo es calcáreo, pobre y accidentado. Los inviernos son duros, los veranos cálidos, con grandes oscilaciones de temperatura entre el día y la noche.
En la añada 2005, excesivamente seca, la piel fina del Tempranillo ha logrado alcanzar la madurez óptima con fabulosos sabores de la fruta dulce, manteniendo la acidez. El vino es apetitosamente rico, pero la luz a sus pies hace que sea un carnosos caballo de carreras español.







